Domaine Albert Mann es uno de los referentes contemporáneos de Alsacia gracias a una interpretación precisa de sus grandes terroirs y a una viticultura biodinámica que sitúa el viñedo en el centro de cada decisión. Dirigido por Marie-Thérèse Barthelmé y Antoine Barthelmé, el dominio cultiva un mosaico de parcelas repartidas entre algunos de los mejores crus de la región.
Sus vinos destacan por la pureza de la fruta, la expresión del lugar de origen y una capacidad de guarda que los ha convertido en una referencia internacional para variedades como Riesling, Pinot Gris y Gewurztraminer.
La historia de Domaine Albert Mann refleja la evolución de la viticultura alsaciana durante los últimos siglos.
Las familias Mann y Barthelmé cultivan viñedos en la región desde el siglo XVII, aunque el dominio actual nació en 1970 con la unión de ambas familias mediante el matrimonio de Maurice Barthelmé y Marie-Claire Mann. La nueva propiedad adoptó el nombre de Albert Mann en homenaje al padre de Marie-Claire, quien había contribuido de forma decisiva al desarrollo del patrimonio vitícola familiar.
Desde sus inicios, el objetivo fue reunir las mejores parcelas heredadas por ambas familias y trabajar cada una de ellas de forma independiente, respetando las diferencias entre suelos, exposiciones y variedades. Esta visión parcelaria continúa siendo uno de los pilares del dominio y explica por qué muchos de sus vinos se elaboran a partir de viñedos concretos en lugar de mezclas de diferentes orígenes.
A finales de la década de 1980 se incorporó Antoine Barthelmé, hijo de Maurice y Marie-Claire. Formado como enólogo y profundamente convencido de que la calidad de un vino comienza en el viñedo, impulsó una transformación gradual hacia prácticas agrícolas cada vez más respetuosas con el entorno. Junto con su esposa, Marie-Thérèse Barthelmé, inició la conversión a agricultura biodinámica durante la década de 1990, varios años antes de que este enfoque se extendiera entre los grandes productores de Alsacia.
La continuidad familiar sigue siendo uno de los rasgos distintivos de Domaine Albert Mann. Antoine y Marie-Thérèse Barthelmé mantienen el legado de varias generaciones mientras continúan refinando el trabajo en el viñedo y en la bodega, consolidando al dominio entre los productores más respetados de Francia.
Hoy el dominio cultiva alrededor de 23 hectáreas distribuidas en cerca de un centenar de parcelas repartidas entre ocho municipios, una fragmentación poco habitual incluso para los estándares alsacianos. Esta diversidad permite interpretar una amplia gama de expresiones del Riesling, Pinot Gris, Gewurztraminer, Pinot Blanc, Auxerrois y Pinot Noir, siempre con un fuerte énfasis en el origen de cada vino. Cada parcela se trabaja individualmente, tanto en el viñedo como durante la vinificación. La edad promedio de los viñedos es de 30 años, aunque en las parcelas de Grand Cru puede llegar hasta los 70 años.
El dominio posee viñedos en cinco de los Grand Crus más prestigiosos de Alsacia: Schlossberg, Furstentum, Hengst, Steingrubler y Wineck-Schlossberg. Cada uno aporta una identidad claramente diferenciada.
Más allá de los Grand Crus, Domaine Albert Mann concede una importancia similar a diversos lieux-dits y parcelas históricas.
Un ejemplo es Clos de la Faille, un pequeño viñedo delimitado por muros donde el dominio trabaja un Riesling procedente de un terroir singular que combina una maduración lenta con una marcada expresión mineral. Este vino representa la filosofía del dominio de interpretar cada parcela por separado cuando considera que posee una identidad propia.
La fragmentación del viñedo también permite adaptar con precisión cada variedad al suelo donde mejor se expresa. En lugar de perseguir un estilo uniforme, Domaine Albert Mann busca que cada vino refleje las características del lugar del que procede. El resultado es una colección de vinos donde el origen tiene un papel protagonista y donde las diferencias entre parcelas se perciben tanto en la estructura como en el perfil aromático y el potencial de guarda.
Domaine Albert Mann trabaja con un enfoque centrado en el viñedo y la gestión biodinámica guía todas las labores agrícolas desde finales de los años 90, con certificación progresiva en el dominio.
El trabajo en viñedo prioriza suelos vivos y equilibrio natural de la planta: se eliminan herbicidas y pesticidas sintéticos. El laboreo busca activar la microbiología del suelo y limitar la competencia hídrica de forma controlada.
La vendimia se realiza de forma manual, con selección estricta de racimos según madurez y estado sanitario.
La fragmentación del viñedo en cerca de 100 parcelas define la vinificación, o sea cada parcela se vinifica por separado cuando expresa identidad suficiente. Esta aproximación permite ajustar extracción, maceración y crianza según cada origen.
En bodega, el dominio evita la estandarización y las fermentaciones se realizan con levaduras indígenas en la mayoría de los cuvées. El uso de madera existe, pero se mantiene contenido y adaptado al perfil de cada vino. Se priorizan foudres de gran volumen frente a barricas nuevas para preservar la lectura del terroir.
Los vinos se construyen sobre estructura y acidez natural, especialmente en Riesling y Pinot Gris. La interpretación del Gewurztraminer evita el exceso de peso aromático en favor de equilibrio y precisión.
Domaine Albert Mann ocupa una posición consolidada entre los productores de referencia en Alsacia en crítica internacional.
En su Top 100 Vinos de 2025, Vinous incluyó un vino de la bodega, destacando la elegancia del vino. Mientras que en 2024, James Suckling designó un Pinot Noir de Albert Mann como el mejor vino en su clasificación de top 100 vinos de Francia. La inclusión del dominio dentro de rankings de referencia de Alsacia y selecciones de vinos de alto impacto confirma su presencia estable en la élite regional.
En 2012, La Revue du Vin de France designó Domaine Albert Mann como «Bodega del Año». Cabe destacar que obtiene casi sistemáticamente puntuaciones de entre 90 y 100 puntos en las principales publicaciones, como Wine Advocate.
Los vinos disponibles en Climats reflejan una lectura directa del estilo del dominio, centrada en Riesling y expresiones clave de Alsacia.
Riesling Albert Mann ofrece la entrada más directa al estilo del dominio. Acidez marcada, fruta cítrica limpia y final seco con tensión mineral. Funciona como referencia del carácter alsaciano del productor.
Pinot Blanc Auxerrois aporta una lectura más suave. Textura redonda, perfil de fruta blanca y estructura ligera. Sirve para entender el lado más accesible del dominio sin perder definición.
Riesling Cuvée Albert muestra mayor concentración frente al Riesling base. Incrementa profundidad, textura y capacidad de evolución en botella.
Clos de la Faille representa la expresión más parcelaria de la gama disponible. Procede de un viñedo delimitado y expresa mayor complejidad mineral, estructura firme y evolución lenta. Es el vino con mayor proyección de guarda dentro de la selección de Climats.
Albert Mann forma parte del portafolio por su capacidad de traducir terroir en vinos precisos sin depender de estilos técnicos marcados. El dominio aporta un equilibrio entre biodinámica rigurosa, parcelario extremo y coherencia en gama que no es habitual en Alsacia a este nivel de fragmentación.
Su valor para el cliente de Climats está en la claridad de lectura. Cada vino permite entender una parcela, una variedad y una decisión de vinificación sin intermediación estilística.
Selección disponible en Climats con envío a todo México.
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Explore a continuación la selección de Domaine Albert Mann disponible en Climats y descubra una de las familias que mejor ha preservado la identidad histórica de Alsace.
Francia, una tierra histórica del vino con más de 2,000 años de tradición, es uno de los principales productores vinícolas del mundo, con 800,000 hectáreas de viñedos y 383 denominaciones de origen.
Su diversidad climática y geológica la hace líder en estilos de vinos. La influencia romana estableció los primeros viñedos en el sur de Francia, mientras que en la Edad Media, monjes y hombres de iglesia contribuyeron al desarrollo del sector vitícola y el concepto de «denominaciones de origen».
Francia se extiende por 1,000 kilómetros de norte a sur, cuenta con diversas regiones vitícolas y ha enfrentado desafíos como la filoxera y el cambio climático.
La nueva generación de viticultores se enfoca en prácticas respetuosas del medio ambiente y la expresión única del vino, combinando conocimientos tradicionales y modernos.